miércoles, 3 de octubre de 2007
Primer espacio en acción
Las calles estaban casi solitarias, eran las cuatro de un viernes. A las seis en todo caso se debería esperar algún movimiento. Caminó cinco cuadras y se cruzó con algunas miradas. Más allá se veía el parque, que de seguro albergaba más bullicio: niños saltando, barristas que lucían tatuajes extravagantes y ancianos que disfrutaban del paisaje. Llegó a la puerta. Le era ya difícil caminar demasiado y, sin embargo, se obligaba a dar la vuelta la plaza, recorrer el jirón lleno de gente, la calle de los libros y el pequeño bulevar que lo esperaba siempre lozano, fresco -el camión de la municipalidad, 30 minutos ante de que él llegara había regado las buganvillas y las madreselvas con una diligencia inusual-. En general, era él el menos resaltante en este paisaje urbano hasta que entró en el recinto, que sí era suyo. Su cuerpo etéreo iba tomando forma y su voz ya alzada llamaba la atención, su caminar se hacía menos escurridizo y más marcial y sus ojos tomaban el brillo de los que se creen dueños del mundo y de la verdad. Su vida cobraba sentido. ¿Qué lugar es este que desconoce el orden natural del mundo y lo hace a él, un hombre desahuciado, un ser convincente? Ahora mismo, el hombre en cuestión -y quizá él no lo sabe o no se quiere enterar- es el simple pretexto para la descripción de este espacio. Y entonces como simple observador, es el pretexto para la existencia de lo demás, es el fondo y no la forma, no es la sustancia. Así, por lo tanto, cuando tropieza con un grupo de muchachos que sale de alguna academia o instituto a esas horas, seres libres de todo temor, dueños del mundo, él es el fondo, así se mueva y gesticule a más no poder y quiera increparlos por sus maneras. No obstante hasta su indiferencia es una especie de envidia. Él es el contraste exacto para el primer plano: la presencia y la no presencia, el bullicio y el silencio, lo conocido y lo ignoto. Así, por tanto prefiere no existir cuando deambula, se esconde hasta llegar a la luz, al habitáculo, que es su guarida.
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