miércoles, 19 de septiembre de 2007

El inicio del inicio

Si las intuiciones no fallan, L, y se alimentan directamente de las sensaciones, te veo porque siempre te quiero ver; aunque ya no estés y yo haya aprisionado tu alma y no solamente sostenido tu mano.

Te veo, como siempre, haciendo gestos extraños primero, luego más conocidos. Te ríes del mundo y caminas de tienda en tienda, acariciando adornos baratos, zapatos deformes. Volteas y sigues riendo. Pero es a gran distancia que te mueves, ¿verdad? Te llamó entonces, para sorpresa de todos. Pronuncio tu nombre sin vergüenza. Sonido líquido "L". Entonces pareces voltear. En un inicio había sido todo lo contrario y era imposible tal gesto por la razón que sea, que en todo caso no vale la pena ahora explicar, pues ahora que vienes, no tenemos ataduras, privilegios, tareas ni rutinas. Somos libres, L, y por eso te acercas, con esa flor artificial, que sabe quién te ha dado, carterita marrón que se balancea y corduroy liviano. El viento no permite tu suave deslizar, pero espero. He esperado tanto ya. Pero en ese infinitesimal tramo en comparación con la vida, sucede lo inesperado. Y aquí la metáfora no funciona. Te desvaneces, pues ese rostro no es tu rostro, y tu brazo débil no es el que yo conozco. No eres tú, L. Tus ojos trastornados han olvidado el miedo, el delicado y fino perfil se ha engrosado. ¿Es acaso por ser el tramo final? Eres otra y sin embargo sonríes.

Ahora comienza la lucha. Cargo por justicia el peso de tu afecto, sabiendo que en cualquier momento también caeré al vacío, así te hayas negado y yo haya rogado y caído a tus pies. La supervivencia es más fuerte que cualquier lazo, L. Corro entonces a tus brazos y te sostengo. Nos escondemos del mundo, bajo las sombras y los recovecos de las tiendas, preguntamos ilusionados por la vida que se nos ha negado. Acaricias sábanas y franelas para el invierno cuando es verano, sueñas con lágrimas y te sientas inocentemente en muebles y descansos. De pronto, te tomas el vientre y un sudor frío empalidece tu rostro. Yo mismo he sentido la estocada. Me pides irnos después de haber navegado por la ciudad, después de haberte dado el último convite. Recordaré en tu nombre el inicio día tras día, hasta el final. Te lo prometí en el último aliento que lanzaste a la canícula. Recordare tu nombre y tu historia, L, tildaré tu ser hasta el infinito.

lunes, 17 de septiembre de 2007

6

Aquí te va, querida P, el primer argumento y su explicación. Después de tanta espera, imaginó tu amplio jardín, bañado de sol y de rosas. El aroma fresco del otoño, junto a la brisa del mar y esa pequeña playa de piedrecitas donde solíamos correr y caminar otras veces. Puedo imaginar un poco opacado tu rostro, aunque parezca increíble.
Pero antes debo confesarte algo. La he visto P, por primera vez la he observado en el fragor de la batalla. ¿No te ha pasado alguna vez que has visto recién a ese alguien mucho después de conocerlo? Quizá era parte del contexto y hubieras notado su ausencia. ¿Pero y si siempre hubiera estado allí P? Y si siempre lo hubieras visto como quien ve un simple árbol viejo en medio del jardín. Hoy ha pasado P y he presentido su llegada, y he conocido su asustadizo mirar. Ni yo debería haber pasado los límites de mi reino, ni ella haber supuesto nada; pero en esas idas he descansado. Frente al enemigo, pero he descansado. Y por primera vez he mirado oblicuamente. Siempre he mirado de frente P, pero ahora lo he hecho en diagonal. ¿Te sorprende eso?
Hubiera podido borrar todas las fronteras y buscarla entre tanta masacre, pero he decidido esperar, estoico. No creas que es la primera vez P. Muchas veces, en situaciones similares por simples murmullos he quedado paralizado, simples gestos. Ahora lamento mi estatismo, pues de haber corrido otra hubiera sido la historia, la línea recta P hubiera juntado sus extremos y hoy sería solo posibilidad. Pero ha aparecido, hoy la he mirado y mi mañana es ahora, no quiero despertar.

Creo tristemente otra vez haberte hecho esperar en vano por contarte otras cosas. Pero no te preocupes, sin falta será mañana, aunque oblicuamente desee el ayer.

Saludos