Sé que estás esperando el argumento y he oído de tus humores, extremos a veces, y no quiero arriesgar nada, te lo aseguro. Pero solo permíteme mandarte lo que acabo de escribir en un arrebato de insensatez. Sentado en el Café 23, de seguro has escuchado hablar de este, donde alguna vez estuviste también viendo el circo -9.coloq. Confusión, desorden, caos-, creí verla, como tantas veces ilusionado me ha pasado. La mente es frágil P, pero por increíble que parezca, tuve claro todo el texto hasta después de dos horas que me senté frente a la pequeña máquina. Allí te va:
"El rojo-verde-azul centellea y L aparece de las sombras. Imagino entonces a L frente a todo ese mar humano, viendo más allá de lo que les es permitido ver. Y ella se quiebra frágil, como un débil muñeco de trapo. Pobre L, la que ha estudiado canto y baile, por puro arte, ahora tiene que cobrar por unas contorsiones.
La gente grita y L vuelve a caer, los brazos abiertos, ¿esperando algo L?, ¿acaso frente a ese mar humano has notado a alguien especial?, ¿acaso bailas para uno solo y ese no lo sabe? Tu mirada me mira L, tu mirada me mira y aunque las luces decaen y las sombras te cubren tú estás allí, esperando quién sabe qué."
Te mando también lo que escribí momentos antes, con solo el recuerdo y sin la imagen exacta, cuando era llevado contra mi voluntad para el Norte –triste peón- cuando mi intención era descansar en el Sur:
"Una malla triste nos separa,
y rombos pequeños recortan NUESTRO tiempo,
desaparecemos.
Esa fiesta que has armado
se cae como la última lágrima
de un asesino."
Espero comprendas esta ilusión querida P, que me arrebata y a veces me hace olvidar mi posición. Ella es definitivamente superior a mí en muchas cosas, especialmente en ubicuidad.
Saludos
A
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